Empecemos.
Por si no lo has notado, en los últimos días he publicado artículos sobre temas muy controversiales.
El artículo se hizo tan controversial en redes sociales, que muchos creyeron que mi intención es causar división entre cristianos.
Pero no es así.
Del mismo modo, este tema sobre el cubrirse con la sangre de Cristo, es muy controversial hoy en día.
Y hay quienes dirán que les ha funcionado muy bien emplear este ritual. Por tal motivo, no puede ser anti-bíblico.
Si lo fuera, ¿cómo es posible que Dios los haya respaldo después de cubrirse con la sangre de Cristo?
La respuesta es simple.
Dios actúa en misericordia aun con aquellas cosas que desaprueba.
Un ejemplo de esto lo puedes encontrar en Filipenses 1:15, en dónde se dice que algunas personas predicaban por envidia.
Y Pablo se regocijaba en eso. Porque de una u otra manera, el evangelio era anunciado (Flp. 1:18).
Otro ejemplo que podemos usar es el caso en el que una joven cristiana, conociendo sobre el yugo desigual, se casa con un hombre inconverso.
Dios, en su infinita misericordia, permite que el esposo de esta joven se arrepienta y alcance salvación.
Entonces, ¿es este caso motivo suficiente para alentar a nuestras jóvenes a casarse con inconversos y así hacer evangelismo?
Pues NO.
El hecho que Dios haya obrado en algo que no aprueba (excepcional), no quiere decir que vaya a funcionar para todos.
Así mismo, que le haya funcionado a alguien el cubrirse con la sangre de Cristo, no quiere decir que Dios lo apruebe o funcione para todos.
2. Un ritual sin sustento bíblico
La práctica de cubrirse con la sangre de Cristo, es implantada en nuestras iglesias, muchas veces, debido a malas interpretaciones bíblicas.
Interpretaciones que algunos cristianos defienden a capa y espada, como si fuera una verdad de la Palabra de Dios.
Por ejemplo, un “sustento bíblico” que se le da a cubrirse con la sangre de Cristo, es el siguiente:
Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. (Ex. 12:7,13)
Son muchos quienes se apoyan en este versículo para respaldar una supuesta práctica de autoridad.
Sin embargo, estos versículos bíblicos son solo una sombra de lo que más adelante sería el sacrificio de Cristo en la cruz.
Todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. (Col. 2:17)
No tienen nada que ver con los rituales para cubrir con la sangre de Cristo tu casa, tu negocio, tu carro, tu familia, etc.
Pues el mandato de cubrir los dinteles de una casa con sangre, solo aplicó para Israel, en Egipto.
Otro versículo bíblico que usan para “sustentar” esta práctica anti-bíblica, es el siguiente:
Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas. (Ex. 24:8)
Y creen que así como Moisés lo hizo, cada cristiano puede cubrirse con la sangre de Cristo, y todo le irá bien.
Es más, usan también Apocalipsis 12:11 para excusar la mala práctica de cubrirse con la sangre de Cristo.
Pero lo cierto es que nada de esto es un buen fundamento bíblico.
Además, no existe ni un solo versículo que diga que la sangre de Cristo tiene poder para cubrir tus bienes, tu negocio, etc.
Simplemente, se está sacando estos versículos de su contexto para inventarse un pretexto.
Y como dije en el punto anterior, aunque le haya funcionado a algunos cristianos, no quiere decir que sea bíblico y respaldado por Dios.
Recuerda que muchas veces Satanás intenta imitar a Dios, con la intención de desviar a la Iglesia.
3. La verdadera función de la sangre de Cristo
Cómo ya vengo diciendo a lo largo de este artículo, la sangre de Cristo no es un ritual que se deba emplear para cubrir tu casa, tu negocio, tu carro, tus viajes, etc.
Eso es superstición con pintas de santería, que no tiene ningún tipo de fundamento bíblico.
De hecho, se parece a otras prácticas populares anti-bíblicas como el “yo de claro”, “yo decreto”, “yo arrebato”, etc.
Prácticas de las cuales la Iglesia tiene que desligarse por completo de una vez y para siempre.