“Querido”,
Soy yo con la misma historia una y otra vez. No se porque tengo tanta mala suerte con los hombres y siempre me cruzo con los que no valen la pena; entre esos tu. Eres sólo un número más, otro que no me consideró su prioridad. Todo era más importante que yo, hasta el odioso gato del vecino estaba por delante, mientras a mi siempre me dejaste en segundo lugar. Por mi parte siempre estuve allí a tu lado para apoyarte cuando más nadie lo hacía; cuando buscabas querías hacer el amor era yo la que estaba a tu lado y fui la única en la que podías tener confianza a toda prueba.
Viste cuanto te amaba y creíste que me tenías asegurada.
Nunca apreciaste mi amor aún cuando te amé como nunca había amado a nadie, con toda mi alma y corazón. Estaba de cabeza por ti, pero tu eras un hombre que sólo quería lo que había venido a buscar para luego desaparecer. No deseabas un compromiso ni tampoco que nuestra relación durara; de hecho nunca consideraste que tuviéramos una relación y no tienes idea de cuanto me hirió eso. Fue demoledor tal como lo sería para cualquier otra mujer; incluso cuando te hablé sobre lo que sentía al respecto, me dijiste que lo que teníamos era mágico y no querías arruinarlo encasillándolo dentro de un estereotipo, ¡Y me creí todas esas patrañas!


