Las puertas y ventanas oxidadas, sobre todo las de exteriores, son una de las mayores problemáticas a los que se enfrentan las personas que cuentan con estos elementos en su hogar. Quizás no habría mayor problema si esto solo condujera a una dificultad estética, sin embargo, el daño no se reduce únicamente a esto.
Los desperfectos derivados de oxidación del metal de las puertas y ventanas implican que con el tiempo el material de las piezas se consuma poco a poco, debilitándolas, hasta producir una afectación que no le permita cumplir con su función o que represente un problema de inseguridad y nos obligue a realizar un cambio prematuro.


